Soy de aquella generación que nació paralelamente al Internet, crecí entre radio casetes y algunos cuantos vinilos, a la edad en la que jugaba con juguetes de Marvel escuchaba el sonido de los primeros teclados de fondo, puedo decir que fui un afortunado, a la edad de ocho años mi primer ordenador fue un Windows 98, convivía con la incertidumbre si pasado dos años aque aparato iba a explotar o simplemente pensando que era un bulo.
Han pasado prácticamente dos décadas desde aquellos recuerdos, el mundo ha cambiado sin duda, antes el Internet representaba un porcentaje ínfimo dentro de la vida del hombre, el que le dedicaba tiempo a sus ordenadores para nutrirse de información son aquellos que realmente pudieron sacarle todo el provecho, a lo mejor, pero claro por aquella época era impensable lo mucho que iba a repercutir todo esto, es como llegar a pensar que una persona que pasase horas y horas en una biblioteca, la biblioteca le llegase a dar una vida paralela a la suya, como bien lo ha hecho Internet.
Hace pocos días en una clase del máster un experto en el ámbito de las redes sociales, me hizo dar cuenta de que en la actualidad a nivel profesional prima tanto el entorno social humano como el digital, yo pensé "otra hipocresía más del ser humano, darle importancia a las redes en las cuales se miente más que se escribe" pero pienso que realmente no es así, mi reflexión después de unos días llega a pensar lo siguiente; las personas pasamos la mitad de nuestro día o en la cama o en las zapatillas y a esto debo añadir, y el resto del tiempo que no andamos o dormimos lo pasamos en las redes, pensadlo, cuantas noches de sueño nos quitan las pantallas azules, cuantas actividades reducimos por culpa de estas. Al fin y al cabo nuestros "amigos gadgets" son los que nos ayudan a descubrirnos ante el mundo.
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